CONCEPTUALIZACION
La depresión es actualmente
un gran problema de salud pública, debido a su alta prevalencia e incidencia
con repercusiones sociales, culturales y económicas importantes, proyectándose
para el 2020 como la primera causa global discapacitante. Sin embargo
fue en los años 70´s que se
empezó a generar un gran número de estudios, creando diferentes corrientes
sobre el origen de esta.
Una corriente sostiene que no es
diferente a la depresión del adulto, en 1978 Lefkowitz y Burton consideran que no se
presenta antes de la pubertad y que dicho trastorno es solo transitorio durante
la infancia. Es hasta el DSM III cuando se considera como síndrome pero no es
diferenciada de la depresión de adulto y es catalogada como depresión mayor.
Spitzer, Endicott y Robins en los años 70´s son tomados en cuenta sus estudios
para diferenciar una de otro. Y los
criterios diagnósticos de investigación RDC
son finalmente tomados en cuenta para el DSM III.
El tercer punto de vista reconoce
la depresión infantil incorporan otras características y síntomas a la
depresión del adulto, como son: tristeza, autoimagen negativa, retraimiento,
excesiva preocupación por la muerte, trastornos del sueño, lentitud psicomotora,
rechazo escolar, pérdida de interés, de
naturaleza periódica o cíclica.
Y finalmente otro grupo de autores
mantiene que este tipo de depresión infantil y juvenil esta enmascarada o lo
manifiestan como confusión manifestadas por hiperactividad, enuresis,
trastornos de aprendizaje y quejas somáticas, subyacentes a dicho trastorno.
Malmquist (1975) propuso las siguientes
categorías:
1.
asociación a enfermedades orgánicas como parte o secundarias a un
trastorno físico.
2.
síndromes de privación que son reacciones provocadas por el tipo
de ambiente o carencias.
3.
Síndromes asociados con dificultades en cada individuo causadas
por alguna separación, fobias escolares masoquismo moral.
4.
Tipos de latencia: asociada a pérdida de objetos, estados
maníaco-depresivos, depresivos compensados.
5.
Tipos adolescentes:
Para McConville, Boag y Purohit (1973) existen
subtipos que van de acuerdo a la evolución
y cronología del infante:
1. Afectivo que va de seis a ocho
años descrito por hechos tales como tristeza, llanto, desamparo desesperanza,
retraimiento, pérdida interior, separación y problemas relacionados con la
crianza
2. Autoestima negativa entre los
ocho y 12 años donde la autoestima se ve disminuida por querer pertenecer a un
grupo social o a negativas de ser aceptado.
3.
Depresión o culpa que por lo
general se ve asociada a tras una pérdida manifestada por culpa, pensamientos
pasivos y con deseos que se le restituya dicha pérdida.
Actualmente este tema sigue con
diversas líneas de investigación que se concentran en procesos cognitivos y
estrategias de afrontamiento para poder comprender la etiología de la depresión
considerando diferentes variables como: esquemas desadaptativos y actitudes disfuncionales,
baja autoestima, atribucionales depresogenicos, afrontamiento pasivo.
Actualmente el DSM IV trastorno
depresivo mayor episodio único, trastorno depresivo mayor recidivante,
trastorno depresivo no especificado, episodio depresivo mayor. Sin embargo
dentro del grupo para infantes y adolescentes no se especifica este trastorno
como tal (DSM IV).