La
depresión mayor se manifiesta por una combinación de síntomas que interfieren
en la capacidad de las personas para trabajar, estudiar, dormir, comer y
disfrutar de actividades que, en circunstancias normales, deberían resultar
placenteras. La depresión suele ocurrir una vez, pero es una enfermedad que
suele provocar recaídas a lo largo de la vida.
La distimia:
Es un
tipo de depresión menos grave.
Los
síntomas se mantienen a largo plazo, pero no evitan la actividad de las
personas.
También puede ser recurrente, es decir aparecer más
de una vez en la vida.
El
desorden bipolar.
También
se denomina enfermedad maniaco-depresiva.
La
prevalencia de esta patología no es tan alta como las dos anteriores.
Se
caracteriza por cambios de humor. Estados de ánimo muy altos se ven sucedidos
por otros muy bajos. Estos cambios son bruscos a veces, pero lo más frecuente
es que sean graduales.
En el ciclo de depresión, las personas tienen
alguno o todos los síntomas de un problema depresivo.
En el
ciclo maniaco, pueden sentirse
hiperactivos, excesivamente locuaz y con demasiada energía.
A
veces la manía afecta al pensamiento, el juicio y el comportamiento social del
individuo. Si la manía se deja sin tratar puede llevar a un estado psicótico.
Si la
manía no se trata puede empeorar y provocar un estado psicótico Depresión Post-parto:
Alrededor
del 10 o 15 por ciento de las nuevas madres lloran constantemente, se sienten
terriblemente ansiosas, no pueden dormir e, incluso no son capaces de tomar
decisiones sencillas.
Otros síntomas son la tristeza profunda, el insomnio, el letargo y la
irritabilidad. Es lo que se conoce como depresión post-parto. La depresión
post-parto es una deformación severa del baby blues, un problema que sufren las
dos terceras partes de las madres que se manifiesta con un poco de tristeza
y ansiedad. Algunas madres sufren una ruptura total, denominada psicosis post-parto.
Las
razones por las que se produce no están muy claras. Puede ser el stress, el
desajuste hormonal producido durante el embarazo y el posterior parto (las
hormonas femeninas circulan abundantemente durante el embarazo y caen
bruscamente después). Además, durante el embarazo suben los niveles de
endorfinas, una molécula humana que hace que el cuerpo se sienta bien. Esta
molécula también decae tras dar a luz.
Por último, haber padecido
una depresión aumenta el riesgo también. Existen diversos tratamientos. Uno de
los más utilizados es la terapia grupal, aunque en ocasiones también es
necesario tomar antidepresivos. Respecto a estos fármacos, existe cierto medio
de que se puedan transmitir al niño a través de la leche. En general, el único
fármaco que da problemas es el litio, que sí se introducen en la leche, por lo
que es necesario dejar de amamantar.
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