El
ambiente que rodea a una persona que sufre depresión es fundamental para lograr
su rehabilitación. La comprensión y el cariño de los familiares y allegados son
importantes, como lo es la paciencia, puesto que la falta de ganas y motivación
de los enfermos puede provocar la desesperación.
Sugerir
y no ordenar actividades, proponer y no imponer conversaciones son apoyos
básicos a la terapia impuesta por los profesionales.
Uno
de los problemas más importantes que presenta este grupo es el abandono de las terapias,
por lo que es fundamental inducirle a seguir el tratamiento hasta el final.
El
tratamiento depende de:
·
La
severidad de los síntomas
·
Los
antecedentes de la enfermedad
·
La
preferencia de la persona
El
tratamiento contra la depresión es de dos tipos: farmacológico y psicoterapia. Dependiendo del problema puede ser
necesario uno u otro, o una combinación de los dos.
Cuando
los casos son graves existe otro tipo: la terapia
electroconvulsiva o electroshock. En general, el tratamiento farmacológico
es necesario. En una primera fase se medica de forma intensa al enfermo para
conseguir que los síntomas desaparezcan y se pueda iniciar la recuperación del
enfermo. En una segunda fase se suministran fármacos para impedir la
manifestación de la enfermedad.
De
cada 10 personas con depresión, más de ocho se sentirán mejor con ayuda
profesional
·
Tratamiento farmacológico con
antidepresivos: Los
antidepresivos se utilizan para corregir desequilibrios en los niveles de las
sustancias químicas del cerebro, especialmente la serotonina, un químico
cerebral que transmite mensajes en el área del cerebro que controla las
emociones, la temperatura corporal, el apetito, los niveles hormonales el sueño
y la presión sanguínea. Los antidepresivos actúan incrementando los niveles de
serotonina en las células del cerebro. Cada clase de antidepresivos lo hace de
una forma distinta. No suelen provocar dependencia. Normalmente tienen efecto
entre tres y seis semanas después de iniciar el tratamiento. Si no se han
producido avances en este tiempo, el médico suele optar por cambiar el
tratamiento, añadiendo más dosis u optando por otro antidepresivo. Entre sus efectos secundarios más comunes
se encuentran el insomnio, nerviosismo, disfunción sexual, nauseas, mareos o
aumento de peso.
·
Psicoterapia: Su fin es ayudar al
paciente a conocerse mejor y cambiar sus malas formas de pensar, sentir y
actuar.
·
Terapia electroconvulsiva: Se utiliza cuando el
paciente no puede tomar medicación o no mejora con ella; cuando el riesgo de
cometer el suicidio es alto o si existe debilitamiento por otra enfermedad
física.
Algunos alimentos ricos en vitaminas, minerales y aminoácidos pueden contribuir a aminorar los síntomas depresivos.

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